A veces me gusta pensar en lo que pudo haber sido,
nieve en el fuego,
la caída del cielo,
y la existencia me pega fuerte en la conciencia,
ahora somos ángeles caídos.
nieve en el fuego,
la caída del cielo,
y la existencia me pega fuerte en la conciencia,
ahora somos ángeles caídos.
Me gusta pensar en las horas vacías,
que cuando me despierto y digo todo eso
que a nadie le gusta escuchar,
cuando soy todo y soy nada,
desapareciendo en las orillas de un mar de penumbras.
que cuando me despierto y digo todo eso
que a nadie le gusta escuchar,
cuando soy todo y soy nada,
desapareciendo en las orillas de un mar de penumbras.
Las palabras no han sido más que eso,
un susurro de deseos no hechos realidad,
un murmuro que me dice que nada de esto es verdad,
y busco entonces en la luna una señal,
pero sigue mirándome como si yo no fuera nadie.
Pensar que fuimos tanto y ahora restos de aquello,
que en la vida no hemos volado,
y que los susurros en el viendo son tan inaudibles,
que las cicatrices en la espalda no son de alas,
y que lo que prometimos aquel día, nunca fue realidad.
un susurro de deseos no hechos realidad,
un murmuro que me dice que nada de esto es verdad,
y busco entonces en la luna una señal,
pero sigue mirándome como si yo no fuera nadie.
Pensar que fuimos tanto y ahora restos de aquello,
que en la vida no hemos volado,
y que los susurros en el viendo son tan inaudibles,
que las cicatrices en la espalda no son de alas,
y que lo que prometimos aquel día, nunca fue realidad.
Pero aún así recuerdo nuestra fecha tan preciada,
y me paro en el mismo lugar en que nos conocimos,
debajo de nubes negras y luminosas,
luego arrastro mis pies de nuevo al sendero,
y sigo caminando como si jamás hubiéramos volado.
y me paro en el mismo lugar en que nos conocimos,
debajo de nubes negras y luminosas,
luego arrastro mis pies de nuevo al sendero,
y sigo caminando como si jamás hubiéramos volado.
