22 jul 2020
Hey Alex.
Podía empezar a hacerlo mejor,
desde los dedos de los pies a la última punta de un rulo,
sabía que podía empezar a hacerlo mejor.
Pero no lo hice...
Los comienzos son difíciles,
y bien lo sabemos nosotros,
aquellos tocados por el fuego de Octubre.
Pero con el peso en los hombros,
el calambre en la espalda y la angustia en la garganta,
a veces es difícil vislumbrar el sol después de la tormenta.
También intentaba pintar sin parar,
aquella forma tan especial de respirar,
que son 3 segundos inhalando, 3 segundos exhalando,
rezando porque se vaya la ansiedad.
Sin embargo, era simpática la armonía,
la canción repetitiva para apaciguar el acero,
y lo que dejó con su mirada,
lo que dejó con su silencio,
lo borró todo con un aleteo .
Incluso en las olas de mi ser los otros nadaban perdidos,
que no es la juventud e inmadurez que odio una muralla.
Entre mis deseos y mis sueños no se arma vida de la nada,
y no haces puntadas sin hilos,
o tortillas sin huevos.
Son todos demasiado ciegos para ver.
Y muy en lo profundo, en el punto en que no hay retorno,
acaricié el caracol de mi violín,
y la vida se dejó corromper por mi mirada burlesca.
No hay duda que me absorve su secuencia de notas sin cuerda,
que el diablo sea mi cómplice de seducir a la suerte y jugar las últimas cartas,
pues nuevamente no tomé la decisión correcta.
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