Tenía una fobia gigante a la soledad,
a que nadie me hablara,
a que el teléfono no sonara,
a que no me invitaran a salir,
a no tener con quien hablar.
Curioso,
pues siento que he estado sola por mil años,
aún si he estado tan acompañada.
Creo que ha sido un problema netamente mío,
lo hemos estado trabajando.
"¡Estamos trabajando para usted!"
Cuesta mucho mirarte al espejo y ver tus fallas,
aceptar tus debilidades aún más.
Acepto con la cabeza arriba las mías,
terminaron volviéndose mi fortaleza,
mi escudo.
Pretender que somos tan bacanes,
que no somos débiles,
que no somos frágiles,
es pura farsa.
Somos humanos,
no todo es blanco ni negro,
tenemos matices.
Soy fuerte, pero porque acepto mi debilidad.
Soy frágil, pero de esa fragilidad también saco mi fortaleza.
Soy sensible, pero también puedo ser muy fría.
No nos encasillemos a nosotros mismos,
siendo que somos tan cambiantes,
y nos transformamos tanto.
Ayer le tenía miedo a mi soledad,
hoy ella me acompaña.

