Cada día lleno de suspiros
Cada noche que fue imposible conciliar el sueño
Cada hora que se hizo eterna en el reloj
Cada hora que se hizo eterna en el reloj
Cada ejercicio que no se pudo resolver
Cada una de las formulas que enredadas quedaron sin comprender
Todo aquello enterrado en un papel, quemado en el cigarro,
uno o dos, una cajetilla o más,
como se queman los inviernos,
y bendita sea la hora,
pues ya dejé de beber veneno.
y bendita sea la hora,
pues ya dejé de beber veneno.

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