24 ene 2018

Cuando el vino se te subió a la cabeza y te ayudé a desvestirte, me miraste de aquella forma en la que solo tu podías mirar, ternura, comprensión. Cuando me acosté a tu lado y te posicionaste suavemente en mi pecho, cuando comenzaste a roncar y me moví en risas, supe algo en mi interior, nos hacemos bien.

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