Que disparate ese de creerse de hierro,
porque sabes que el hierro hiere en lo más profundo,
ahí donde no te puedes curar.
Pero tiene la manera perfecta de desintegrar lo que toca,
de bailar un ritmo que nadie entiende,
ahí donde nadie puede bailar.
Y era muy pronto para decir que se podía derretir esa muralla,
tampoco derretimos esos corazones.
A veces también se me olvida,
que incluso yo puedo hacerlos llorar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Si comentas te ganas un Globito Q