29 ene 2022

Sedando balas

Este corazón sin apetito,
en donde vive mi profundo anhelo,
y se anida el deseo de volar.
Con una y mil noches que olvidar,
con uno o dos cuentos sin final,
quise gritar que te quedaras,
pero mis palabras no sabían más que naufragar. 

Tú con mil códigos que resolver,
yo recién aprendiendo a sumar.
A ti se te hacía difícil escribir,
pero para mi era más fácil que hablar.
Quise invitarte a perder todo ,
pues yo ya sabía mucho sobre vacíos,
y aún así robabas mis suspiros,
y sonreíamos porque no queríamos llorar.  

Aceptando el luto y negando sus ataduras,
danzando y cantando de espalda al mar.
Adicta a la sal y al azúcar,
y a uno que otro veneno,
pero tan, tan alérgica a la suerte.
Así que iba camino a cualquier lugar,
pecando para no olvidar. 

Abrazando mi soledad,
mientras todo se quemaba alrededor.
Bordando aquel dolor que no cedía,
al ritmo de un rock and roll intermitente,
que sonaba más fuerte en mi cabeza
y que no existía para nadie más.

Antes de inundar de odio rezos sagrados,
con el futuro detrás y el pasado delante,
confiando en nadie y blandiendo mi espada,
con el frio acariciando mi boca,
y con las ansias de creer,
de creer una vez más,
pero peleando por no poder dormir,
cansada de todo lo que me perdí por no decir amor,
y tan, tan obstinada por no saber decir ADIOS.

16 ene 2022

Espero que el mañana nos traiga más rayos de sol, más esperanza, más calidez, y más amor. Que en esta oscuridad, ya no somos capaces de distinguir ni nuestros sueños. 

Que entregue más de lo que busque,
y que diga todo lo que siente,
que no queden palabras sin hablar,
aún si me pueda marear,
que el silencio no se cierna sobre nosotros,
que queda mucho por caminar. 

13 ene 2022

Say a prayer for us the dead

Y el cuerpo es eso,
sólo un cuerpo,
la envoltura del alma,
un saco de huesos,
litros de agua, de sangre,
de impulsos nerviosos,
y músculo.

El cuerpo es solo eso,
un cuerpo más,
para admirar, para cuidar, para acariciar y endulzar,
con la miel de los labios,
con la punta de los dedos,
con una pluma y un papel,
escribiendo un poema sobre tu cuerpo.

Mi cuerpo no era cuerpo,
sino sinfonía perfecta al lado del tuyo,
vibraciones etéreas de caminos sin tomar,
el norte que hoy camino,
y el sur por el que me desvivo.

Mi cuerpo no era cuerpo,
sino tiempo que se escapaba entre suspiros,
que no eran más que plumas,
volando lejos y siendo todo,
pero a la vez nada,
sin tu cuerpo.

Maldito cuerpo entonces,
que de madrugada me abrigaba,
y en las noches me envolvía.
Jugábamos a ser eternos,
a ser espías de lo incierto,
siendo que la certeza de nuestro adiós,
era tan obvia.

Dijo entonces,
no mires atrás,
no te pierdas en el perfecto recuerdo,
que nada de lo que ves es verdad,
todo muy difuminado para distinguir,
que un cuerpo es solo un cuerpo,
con un alma cambiante,
con un alma que ya no se entrelaza con la mía,
con un alma que al final del día,
no recuerda a la mía;
y que solo sabe de finales,
de desenlaces,
del adiós.