13 ene 2022

Say a prayer for us the dead

Y el cuerpo es eso,
sólo un cuerpo,
la envoltura del alma,
un saco de huesos,
litros de agua, de sangre,
de impulsos nerviosos,
y músculo.

El cuerpo es solo eso,
un cuerpo más,
para admirar, para cuidar, para acariciar y endulzar,
con la miel de los labios,
con la punta de los dedos,
con una pluma y un papel,
escribiendo un poema sobre tu cuerpo.

Mi cuerpo no era cuerpo,
sino sinfonía perfecta al lado del tuyo,
vibraciones etéreas de caminos sin tomar,
el norte que hoy camino,
y el sur por el que me desvivo.

Mi cuerpo no era cuerpo,
sino tiempo que se escapaba entre suspiros,
que no eran más que plumas,
volando lejos y siendo todo,
pero a la vez nada,
sin tu cuerpo.

Maldito cuerpo entonces,
que de madrugada me abrigaba,
y en las noches me envolvía.
Jugábamos a ser eternos,
a ser espías de lo incierto,
siendo que la certeza de nuestro adiós,
era tan obvia.

Dijo entonces,
no mires atrás,
no te pierdas en el perfecto recuerdo,
que nada de lo que ves es verdad,
todo muy difuminado para distinguir,
que un cuerpo es solo un cuerpo,
con un alma cambiante,
con un alma que ya no se entrelaza con la mía,
con un alma que al final del día,
no recuerda a la mía;
y que solo sabe de finales,
de desenlaces,
del adiós. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Si comentas te ganas un Globito Q