flapping their wings.
my eyes fixed on the white wall,
Un departamento lúgubre,
de aquellos que solo conocen Santiago centro, su smog y su ruido,
en donde no sale el sol y la humedad se siente en el aire.
Si no tenía depresión antes de entrar,
al salir ya quería que me tragara el cielo.
Pero sigo estando acá,
aún después de haber tirado la toalla y vomitado palabras infinitas.
Pero sigo estando acá,
aún después de haber agotado infinitos recursos.
Pero sigo estando acá,
aún después de haber dado mucho más de lo que me robaste,
sigo acá.
Y solía ser un poco de todo,
reina sin corona,
una gran prima donna,
princesa desquiciada,
y también bastante desgraciada,
eligiendo entre él y el veneno,
seamos honestos, no había mucha diferencia.
Cuando me fui desgarré mis alas,
que no querían nada más que volar.
Firmé mil veces la paz,
y nuestros acuerdos solo eran una guerra fría.
Era más doloroso seguir siendo silenciosos que discutir a bala limpia,
preferí dispararme en la sien que seguir desangrándome de a poco.
Como dijo Sabina,
ni tu eras para tanto, ni tu eras para tanto,
ni yo soy para ti.
Mi estuche está lleno de lápices que no ocupo,
que a veces revolotean en mis dedos,
pero me doy cuenta de que realmente no los necesito,
solo ocupan espacio.
Así como los mensajes de instagram que no respondo,
cuando leo palabras que son solo letras sin sentido.
Sin contar el whatsApp que ya no suena,
he apagado todo,
hasta mi cabeza.
Cada vez más dudas, más viejos, más ciegos, más sordos.
Y todos los sueños cada vez más rotos.
Mi inspiración como pájaro sin alas,
y mi intuición al borde con mis ambiciones.
Pero hazme un favor, no preguntes más.
Dime con los ojos lo que nunca dijiste con los labios,
habla entre mis piernas y besa mi silueta,
que las sombras suelen ser bastante calumniosas,
y yo aún no aprendo a mentir con elocuencia.
Además, si el celular hiciera ring,
solo le contestaría a él,
y no a ti,
no a ti.
Yo fumaría un cigarrillo más al desayuno,
y el humo llegaría como una invitación a todas las cosas que no son sagradas.
En vez de fingir, prefiero reír.
Que nuestras fervientes súplicas queden olvidadas.
Tu quédate hablando solo,
puedes seguir tarareando...