26 sept 2024

Pucho del barrio

Caminaba en silencio de vuelta a casa, se me había pasado la micro y la siguiente demoraría mucho más en pasar. Ni siquiera quise ponerme los audífonos, prefería estar atenta a mis alrededores, no fuera a ser que la mala suerte golpeara mi puerta nuevamente y me viera entregando todas mis pertenencias a un lanza de cuarta.

Pasé frente a la calle a la que tanto tiempo había estado acostumbrada a frecuentar, y me quedé parada frente a ella, observando aquella puerta que me traía tantos recuerdos. De la nada, siento mi nombre siendo pronunciado detrás mío, y un poco sobresaltada giré sobre mis talones. Ah, la vida, sus coincidencias, sus curiosidades.

"en qué andai?" preguntó con aquella voz tan suave, esa voz que yo conocía muy bien, que no tiene nada de dulce, sino más bien amarga.

"caminando a la casa", indiqué como quien no quiere la cosa.

"te acompaño?"

"y después cómo te devuelves?"

"pido uber, como la gente normal." Aaaah, gente normal. Que fome ser normal.

"si quieres", respondí, aún quedaba un poco de luz.

Caminamos lado a lado en silencio unos buenos minutos. En mi cabeza, contaba los segundos hasta que explotara y comenzara a hacerme preguntas, "por qué me borraste?", "por qué no me volviste a hablar?", "por qué desapareciste?", "por qué?", "por qué?". El porqué del porqué. Pero no llegaron. Como que ya sé, el 99% de los eventos catastróficos que me imagino solo pasan en mi cabeza.

"cómo está tu mami?" Mi vieja. Nadie se olvida de mi vieja. Qué linda es mi vieja.

Respondí mirando al piso, "bien, tranqui, trabajólica como siempre. La tuya?"

Se puso a reír. "ahí la tengo en la casa, hipertensa, con los achaques de la edad."

Durante varias cuadras más no dijimos nada. Luego volvió a atacar.

"tay con alguien?"

"no, mala suerte en el amor, tú cachai."

Se volvió a reír. "te cacho, pero no tan mala tampoco. Cuánto estuviste con el cabrito de Valpo?"

"siete años."

"harto po, pa tener mala suerte. Tabai enamorá?"

Ahora me reí yo. "más que la chucha."

Silencio nuevamente. Saqué la cajetilla de la chaqueta y le ofrecí un pucho. Lo tomó diciendo gracias. Le siguió el encendedor. Prendimos los respectivos puchos y seguimos caminando. Puta que se me hizo largo.

"no estoy enojada contigo", dijo de la nada. Me tomó por sorpresa.

"yo sí lo estaría."

"pero tú te enojai por todo."

Touché. Lo que siguió no lo entendí bien porque pasó un motoboy, pero tampoco necesitaba aclaración. No estaba enojada nomás, sus argumentos poco me importaban. Caminamos un poco más, ya casi llegando.

"yo siempre me acuerdo de ti", dijo, como melancólica.

"yo a veces me acuerdo de ti, cuando ando por acá."

"deberíai pasar a verme, quizás retomar el contacto..."

Paré y la miré. "tú cachai que eso no estaría bien, cierto?"

Se puso a reír y tiró la colilla a la calle. "Tenís razón. Ya te dejo acá."

"espero tu Uber?"

"ná, yo igual quiero caminar."

Y se fue, con más respuestas que preguntas, con su caminar altanero, con su pelo al viento y su sonrisa a medias. Se fue, como diciendo: igual sí estoy un poco enojá...

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