Tenía hielo en el pelo, pero no me quería abrigar,
como si el frío limpiara mis heridas, me dejé abrazar.
Luego de mirar por la niebla buscando refugio,
fui conducida de la mano por los demonios de mi cabeza
hacia el paraíso, con una carta para Su Majestad.
De la noche a la mañana, las oscuras golondrinas se pusieron a cantar.
Con mis dos soles observé el camino que debía seguir:
el sacrificio del malestar,
el borracho que no pudo beber más,
las seis cuerdas de su guitarra,
el caracol de mi violín.
Fui conducida hacia el infierno
con una carta para Su Majestad.
El cubo Rubik que nunca armé,
las palabras que nunca le dije,
mi carta de presentación,
el currículum que no envié,
las miradas frías hiriéndome,
el verdugo que me mató,
sus últimos minutos,
su anciano corazón.
Miles de palabras,
mis sentimientos hacia Su Majestad...

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Si comentas te ganas un Globito Q