El sueño recurrente,
despierta busca las respuestas,
siente los dientes apretados,
escucha el corazón latiendo rápidamente,
nota los ojos adoloridos
y se extraña con el nudo en la garganta.
Suponía que pasaría,
que pasaría tanto que se llegaría a asfixiar,
tiene ese sabor asqueroso a recuerdo,
a que ya ha pasado varias veces.
La duda que siembra es tan incoherente que incomoda,
y todavía la arrastra por el segundo piso.
El pretender no es uno de sus fuertes, aunque así lo crea,
y sabe que su primer pecado fue creer que miraría de la misma forma.
A veces se cree que el miedo de cometer un error
es solo por el inminente fracaso, pocas veces se piensa en el orgullo.
Si el tablero está puesto con todas las piezas a su favor,
va a preferir botar el rey antes de hacer el siguiente movimiento.
Porque no ser capaz de distinguir el sueño de la realidad,
es lo que pesa más que la traición, que aunque no es verdadera, se siente así.
Ciertamente es humana al fin y al cabo,
cuando sucumba ante la presión, cuando el nudo la destruya,
es entonces que se dará cuenta,
que todos a su alrededor tenían las piezas apropiadas,
menos ella...
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