13 dic 2020

Ojos bien cerrados

El pulso se descontrola ante tu presencia,
tu aroma me trae recuerdos de noches pasadas en las que dormía vestida de ti,
pero no a tu lado.

Ya es muy tarde para irme sin cicatrices,
mi memoria como mis sentimientos no están intactos,
vas a calar siempre muy hondo en mi.

Lamento mis señales confusas,
el no saber que hacer,
lamento cerrar los ojos a la realidad,
te creí eterno pero no lo eras.

Aunque te alejé mil veces,
vas a seguir en mi memoria,
perdóname otra vez entonces,
por volver tu figura una sombra,
que no puedo tocar,
que no puedo alcanzar,
te vas a ir igual...

Antes de irte,
déjame robarte un beso,
si es que encuentro el valor,
para no perdérmelo.

Tiempo al tiempo

 Mañana va a molestar menos,
pasado mañana voy a cerrar los ojos pero no llorar,
en tres días ya no me van a doler los pies,
y al cuarto ya no voy a vomitar más poemas.

A la semana voy a tener un poco más de esperanza,
pasados más días voy a volver a sonreír como antes,
a fin de mes me voy a abrazar suavemente,
y después de un tiempo voy a sanar.

A los dos meses, tendré brillo en los ojos otra vez,
y el corazón que quedó en los nervios tendrá vida nuevamente,
ya no me perderé entre los bares ni tampoco fumaré lo que me encuentre.
No, no es el fin del mundo,
solo otro comienzo, y otro final. 

Quiero mudarme del planeta

Tengo tormentas,
tormentas enfrascadas
que se me aprietan en los dientes y en el alma me pesan kilos.
Y me caigo al suelo y las golondrinas no me pueden ayudar,
y me ahogo en ese pensar, en ese resentimiento de mierda.
Me envenena de igual forma esa fobia maldita,
y me apuñala ese saber que nunca va a ser lo que yo quería,
que me quiebra la verdad de todo,
mi discurso poético,
mi duelo que se convirtió en mi hogar,
todo mi mundo imaginario...

Pero lo sé, lo sé bien, sé la verdad,
sé que siempre pierdo yo,
siempre pierdo yo...

9 dic 2020

Y no quería llorar.

Se me ha hecho un nudo en la garganta incontables veces esta semana,
no es un dolor desconocido, tampoco ajeno, es más, lo recibí como un viejo amigo.

Me da un escalofrío por la espalda, 
y ha pasado varias veces hoy,
no quiero romper todo, 
no quiero olvidar todo. 
Es más, vivo con una rabia pasiva agresiva bien poética.

Y sé que lo que estoy haciendo no es adecuado, 
en todo caso, no sé si pueda hacerlo,
quería quitarme las ganas y de que no quedarme con el if entre los labios. 

Aunque sé que yo no era para tanto, no era para tanto, no lo era para ti,
siempre va a quedar esa sensación de que pudo haber sido todo mejor,
pero nuevamente te culpo a ti, y te culparé a ti, un tiempo a ti,
aunque sé que debo culparme a mi,
por los 36 días y las 900 noches, que te tuve en mi mente, 
cuando no debía ser así,
nunca debió ser así.

Pero igual no lloré,
que de lagrimas,
ya te lloré un río. 



12 ago 2020

Signos

El océano vivaz con su ir y venir interminable,
trae algunos castigos y otros tantos arrepentimientos.
Prefería quedarme sorda a sus susurros,
ciega a sus signos,
muda a sus ataques,
quería aprender de todo aquello,
de aquel sentimiento de sentirme muerta en vida.

Fui viento y sin embargo,
consumida por el fuego,
no podía ser más que llamaradas encadenadas.

Solía cansarme pronto de las melodías dulces,
fui siempre canción sin letras, sin baile, sin ton ni son,
así que de conciertos completos no sé mucho.
Y de los instrumentos que sabía tocar,
se desafinaron y me hirieron en los tímpanos,
dejando un sonido eterno, 
recuerdo de su voz de plata.

Fui fuego y sin embargo,
consumida por el agua,
no podía ser más que cenizas que volaban.

Y entre puzzles y encrucijadas,
no podía pensar en ninguna solución,
el emisor mentía,
el receptor mentía,
les daba tanto miedo la verdad,
que preferían aguantar el infierno y quemarse,
a enfrentarse a esa cruda existencia.

Fui agua y sin embargo,
al tocar la tierra y ser consumida por su crudeza,
no podía seguir fluyendo, 
me quedé estancada ahí.

Por lo que sé que,
debo abrir los ojos,
debo abrir la boca,
debo escuchar otra vez,
y empezar de nuevo.

22 jul 2020



Hey Alex.

Podía empezar a hacerlo mejor,
desde los dedos de los pies a la última punta de un rulo,
sabía que podía empezar a hacerlo mejor.

Pero no lo hice...

Los comienzos son difíciles,
y bien lo sabemos nosotros,
aquellos tocados por el fuego de Octubre.

Pero con el peso en los hombros,
el calambre en la espalda y la angustia en la garganta,
a veces es difícil vislumbrar el sol después de la tormenta.

También intentaba pintar sin parar,
aquella forma tan especial de respirar,
que son 3 segundos inhalando, 3 segundos exhalando,
rezando porque se vaya la ansiedad.

Sin embargo, era simpática la armonía,
la canción repetitiva para apaciguar el acero,
  y lo que dejó con su mirada, 
lo que dejó con su silencio, 
lo borró todo con un aleteo .

Incluso en las olas de mi ser los otros nadaban perdidos, 
que no es la juventud e inmadurez que odio una muralla.
Entre mis deseos y mis sueños no se arma vida de la nada,  
y no haces puntadas sin hilos,
o tortillas sin huevos.
Son todos demasiado ciegos para ver.

Y muy en lo profundo, en el punto en que no hay retorno,
acaricié el caracol de mi violín,
y la vida se dejó corromper por mi mirada burlesca.
No hay duda que me absorve su secuencia de notas sin cuerda,
que el diablo sea mi cómplice de seducir a la suerte y jugar las últimas cartas,
pues nuevamente no tomé la decisión correcta.


28 mar 2020

De yo y demases.

Díganme egoísta pero esta vez solo quiero ser yo.
Yo en el centro de mis necesidades,
yo en mis prioridades,
yo en mis apetitos,
yo amándome,
yo cuando las luces bajen,
yo, incluso cuando el mundo acabe.

Deseo efímero

Quise hablar de la verdad cuando de ella poco se habla,
aún cuando los sentidos estaban adormecidos y mi valentía brillaba por su ausencia,
tuve una revelación desde lo más profundo de mi conciencia.
A veces decir la verdad puede sanarte, liberarte y ayudarte,
pero hay verdades que también te hieren, te atrapan y pueden destruir todo. 

Se me enredó la lengua y la mente,
un dolor punzante en el pecho me dijo que no y me faltó el aliento.
 La luz fría de la luna me miraba desde la ventana,
se separó mi alma de mi cuerpo y una extraña voz volvió a repetirme que no.
¿Quién soy yo para dejar correr mis deseos así? no lo tengo permitido.

Bajo mi manga el as vibro constante,
dejándome entrever un poco de su verdad.
La que nunca es absoluta,
está su verdad,
está mi verdad,
y no hablo de la nuestra, 
porque no existe un nosotros.

Quizás en un futuro,
en un momento,
una estación,
un segundo,
que se va...