Recuerdo la secuencia y el tik tok descontrolado del reloj,
le acompañaba un suspiro tardío y el latir de mi corazón.
La blancura de tu piel enrojecida,
el pensamiento y la ilusión llegan a mi,
tu palidez.
Recuerdo los pasos pequeños y rápidos,
el cordón que tiraba de mi mano,
las risas perdidas entre parques,
las bromas pesadas, tu sarcasmo y el mío,
tu sonrisa.
Recuerdo la niebla de la mañana y una brisa familiar me envuelve,
el frío se hace latente y el amanecer talla mis huesos.
Creí que no me iba a detener,
creí que tenía la convicción suficiente,
el orgullo suficiente,
de pelear.
Pero no lo tuve,
aunque sé que si me lo pidieras,
tendrías un lugar en mi cama.

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