5 may 2021

Un pecado de la imaginación

Nunca supe de lo lejos que estaba el final,
siempre prometí y me aseguré de mantener un ritmo constante,
de correr y correr.
Las sensaciones iban y venían,
entre palabras que hablaban mucho pero que en realidad no decían nada,
hasta que un suspiro dictó sentencia,
lo importante no era el final ¿o si?

Obsesionada con no preocuparme del desenlace,
intenté disfrutar el recorrido,
parte por parte.
La ansiedad burlaba mi deseo,
se me olvidó la meta,
abusar de mis propias fantasías nunca dio un buen resultado,
pero nunca es tarde para canalizar,
nunca es tarde para nada, ¿o para todo?

Creí haber sonreído y pedido un poco más de tiempo,
me mordí el labio y mi pelo se movió hacia atrás,
ya no pensé, ya no hice ningún ruido.
me deje llevar,
y en mi cabeza ya no escribía nada,
ya no gritaba nada,
todo estaba en silencio,
ni tu estabas acá,
ni yo estaba allá,
solo era mi imaginación,
y mi propia presencia... 

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