30 may 2026
28 may 2026
26 may 2026
2do piso
El odio crece en mis entrañas
y me sube hasta la garganta.
Aprieto los ojos para no vomitar,
y la respiración se me quiebra entre los dientes.
Quiero gritar.
Hay tanto odio, tanto odio.
Quiero ver desaparecer
como desaparecen los nombres
que ya nadie se atreve a pronunciar.
Me duelen los dedos,
me arden las manos
de contener toda esta rabia
que no encuentra dónde morir,
Sino en un cuello siendo apretado hasta eliminar todo rastro de oxígeno.
Qué ganas de borrar de mi historia,
de jamás habernos cruzado,
de nunca haber compartido la misma noche,
el mismo aire,
la misma vida.
Qué ganas de tener la facilidad de olvidar,
de negar la existencia
como fue negada la mía.
Dios…
qué ganas
21 may 2026
Bitter End
Como último acto de amor, no diré nada.
Me quedaré en silencio y dejaré que este me consuma.
Aunque quiera gritar, D no sabrá nada,
te dejaré quedarte con el último recurso.
Olvidaré todo y dejaré al odio desvanecerse.
Pisaré las hojas de otoño sin pensar en tu primavera,
y cerraré los ojos ante las consecuencias que nos atormentan.
Voy a predicar sobre mi fortaleza
y dejaré atrás la debilidad que vio nacer mi amor por ti.
Dejaré dormir cada recuerdo
y, en penitencia, admitiré mi culpa.
No quiero ni ser testigo de tu condena,
pero mi sonrisa volvería plena
si se me devolviera todo lo que te di.
La desilusión ya no volverá a vomitarme en la cara,
y la lluvia no volverá a mojar mis pestañas.
De todos los charlatanes conocidos,
definitivamente ganaste un premio,
el gran mitómano,
el gran manipulador.
Tragué cada palabra,
e incluso renuncié a mi propia voz.
Mi identidad se perdió en la fantasía,
y soñé demasiado con un tiempo que nunca llegó,
idealizando cada segundo
y sintiendo vergüenza cada vez que lloraba.
La decisión ha sido tomada,
y aunque moriría por verte en el suelo,
sangrando la misma cantidad que sangré yo,
me retiro de esta batalla
y entrego mi espada.
Ya no soy un caballero,
y esta no es mi batalla.
18 may 2026
17 may 2026
Leave me there
Ayer sucumbí ante la ternura,
ante unos ojitos lindos,
una sonrisa pacífica,
una voz que aún resuena en mis oídos
como una canción suave atrapada entre mis costillas.
Me sentía extremadamente congelada,
como una estatua olvidada en un museo,
como una piedra abandonada en el camino.
Dejé de respirar por un momento,
y entonces, lentamente,
volví a moverme.
Nos sorprendió el atardecer.
Llegó la noche
y yo me perdí en su pecho,
me adormecí en sus brazos
e incluso sentí mi corazón latir rápido,
desesperado por seguir vivo.
Creí que había muerto,
pero volví a renacer,
como vuelven las flores después del invierno,
como vuelve la luz
cuando el cielo deja de llorar.
Tiempo al tiempo,
sal para las heridas.
Ya no duele nada
y todo parece un sueño.
Quiero más,
más ternura,
más noches donde el mundo se calle
y solo existan
unos brazos cálidos
recordándome
que todavía sé sentir.
7 may 2026
Chocolate
Entibió mis manos con el vaso, y sus ojitos observaron mis movimientos atentamente. La emoción era casi palpable, y creo que mi corazón saltaba de alegría al tenerlo tan cerca.
Recordé cómo llegamos a aquel momento. Varias veces había ido a comprar chocolate caliente con mis compañeros a la cafetería. Ellos café, yo chocolate. Y comenzaron a molestarme con que el niño de la barra me hacía ojitos, lo que llamó mi atención. Con los días le devolví la mirada, y nuestros ojitos se encontraban cada vez más veces.
De pronto desapareció. Y pasaron varios días, y no aparecía. Me entró la curiosidad y decidí preguntar.
—Lo cambiaron de local —me dijo otra barista.
Sonreí. No quedaba tan lejos de ese.
Y entonces fuimos a almorzar cerca. Me asomé para ver si lo veía, y lo vi, pero debía hacer la jugada o podría no verlo más. Como broma, le dije a mi compañero que pidiera su contacto; al menos, si no salía bien, tendríamos algo de lo que reírnos. Pero grande fue mi sorpresa cuando llegó con su número.
Y eso nos trae al día de hoy: una conversación tan pequeña, unos minutos tan preciados, y un quizás que se pierde en el aire...
5 may 2026
La dura verdad
Salí del baño y me acosté a su lado, busqué su calor y puse mi cara en su cuello. El olor tan característico de su persona me llegó. Estuve muchos años respirando ese aroma, y aún después de una larga separación, seguía sintiéndose como un hogar.
Sus brazos, su estomago y esa pálida piel me hicieron perderme en mis pensamientos. Vi crecer a esta persona.
Habló de aquello y me reí amargamente, ¿No fue esa la razón? Que el nunca vendría, y yo nunca me iría. Parecía que el destino nuevamente se reía en mi cara.
De todos modos, ya no tengo los mismos sentimientos, y aunque en lo físico puedo responder, mi parte racional no da tregua.
Fuimos bellos, fuimos buenos para el otro, pero en eso quedamos, en un fuimos.
2 may 2026
El Bar
Mis ojos cambiaban de dirección rápidamente, enfocándose de cara en cara, sorprendida por lo que estaba escuchando. ¿Con quién había estado realmente? ¿Siempre fue un desastre? Suspiré, intentando no juzgarme, y bebí de la taza de té que mantenía apretada entre mis manos. Un nudo en el estómago me impidió siquiera pensar en comida.
Y la palabra demanda hacía eco en mis oídos. ¿Realmente merecía tanto gasto de energía ese personaje? Mientras más lo puteaban, más crecía mi rabia, y deseé, por un momento, llegar gritando al instituto todo lo que él había hecho. Pero comencé a respirar hondo, comencé a pensar en el juego a largo plazo.
Todo cae por su propio peso... aunque el asco que siento es suficiente para no poder comer.