Apoyé mi espalda en la puerta y el ruido característico del cierre del metro resonó frente a nosotros. Se acercó a mi oído para preguntarme sobre mi resfrío y, mientras hablaba, dejó descansar su mano en mi cintura.
Qué gesto tan simple.
Qué movimiento tan cotidiano.
Y aun así, se sintió demasiado.
Respiré hondo, intentando reconocer su perfume. Dulce, tibio, ligeramente adictivo. ¿Cuál era? ¿A qué olía exactamente? Preguntas absurdas que ahora no me dejan dormir.
—Llevo apenas dos días resfriada… aléjate si no quieres enfermarte también.
Sonrió. Esa sonrisa ladeada que parecía saber exactamente lo que provocaba en mí. Entonces se apartó, y cuando su mano abandonó mi cintura, el frío volvió demasiado rápido.
El metro avanzó un par de estaciones y comenzó a llenarse aún más. Nuestros cuerpos terminaron rozándose inevitablemente. Aunque, pensándolo bien, quizás sí había espacio suficiente. Quizás él simplemente no quería alejarse.
Sentía el calor de su pecho cada vez que el vagón se movía. El roce accidental de sus dedos. Su respiración perdiéndose cerca de mi cuello. Y odié lo mucho que mi cuerpo reaccionaba a cosas tan pequeñas. A él.
—Ojalá nuestras circunstancias fueran diferentes —dijo de pronto, como si llevara demasiado tiempo guardándose esas palabras.
—¿Cómo? —pregunté, aunque entendía perfectamente.
La fantasía del vínculo siempre había vivido mejor en silencio. En las miradas largas. En la tensión jamás resuelta. En todo aquello que nunca nos atrevíamos a decir realmente.
Entonces se acercó y besó mi frente.
Tan lento.
Tan suave.
Tan absurdamente casto, que terminó sintiéndose mucho más íntimo que cualquier otro beso.
Y por un segundo dejó de ser el hombre de las mil historias, de las mil mujeres, del bebé en camino y de las medias verdades.
Por un segundo, pareció mirarme solo a mí.
Deslicé mi mano hasta su mejilla y moví suavemente su rostro hacia un lado, simulando una falsa cachetada.
—Hueón —susurré entre una risa.
Se apartó apenas, y el metro finalmente llegó a destino.
¿Cuántas tragedias comenzaron exactamente así?