Con la cabeza sobre las nubes,
cara a cara mirándonos fijamente,
mordiéndome el labio inferior,
con este nuevo amor que no vale nada,
y creí conocerte de algún lado,
ya tenía recuerdos de ti,
y la agonía del deseo no correspondido me hizo click en los oídos,
con la tortura de no querer romper mi palabra.
Dame fuerzas señor, tenemos un reto por delante.
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