9 abr 2017

Pintando el aire

Empezaba a refrescar,
el viento mecía los arboles,
y nos traía las gotas de agua de la fuente,
sentados en el pasto mirándonos fijamente,
dije no sé.

Salvador, mi lugar preferido en Santiago.
Como buen día Sábado, las parejas paseaban por el lugar,
nosotros nos manteníamos en silencio,
'no sé, no sé' me repetí mentalmente,
volví a mirar mis cartas,
los colores parecían una burla a mi mente en blanco y negro.

Miré hacia la fuente,
en esos momentos pensé trágame tierra,
luego otra partida que ganaba.
Nos reímos, bromeamos un poco,
pequeños escalofríos me recorrieron,
se estaba poniendo muy helado.

Y fui yo, yo lo miré,
y me dije a mi misma,
es tan bueno, es tan tierno,
es todo aquello que podría esta bien en el mundo,
pero no sé, simplemente no estoy segura de nada.
No estoy bien para prometer nada.

Así que cuando me despedí bese su mejilla suavemente,
deseándole un buen viaje,
esperando que el viaje a casa fuera suficiente para aclararme
le sonreí, nos dijimos adiós.
Y de camino a casa, mirándome en las puertas del metro,
donde se reflejaba una confundida yo,
me reí del destino.
Que estúpida me sentí,
aún me siento,
en los dedos transfiero al blog el poder para destruirme en el futuro.

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