El tamborileo incesante sobre la mesa,
se hacía uno con la ansiedad latente en los huesos,
una risa de buena gana se escapó efímera,
de todas las cosas buenas hechas,
¿Cuántas de verdad eran reales?
Soñó un día de juntar las esperanzas,
ponerlas en una balanza con sus miedos,
y darle la pelea nuevamente al destino.
Que frustración pensar que alguien mueve los hilos,
que después de tanto esfuerzo, no tienes voz en tu vida.
Que la dificultad de decir lo nunca antes dicho,
fuera un resumen de todo el arrepentimiento encaminado al fracaso,
mirar la vida con ojos que se escapan como humo,
pues la ventana directa a nuestros seres se haya ahí.
Vuelve a mirarme con ojos del alma, quizás vueles una vez más.
Y lejos de curiosos llenos de reliquias,
que han sido jueces y verdugos,
nos volveremos uno más entre el público,
cayendo,
cayendo.
Vas a volver a ser ceniza,
lo que fuiste alguna vez se difumina en una exhalación.
Inhala otra vez, y vuelve a bailar.

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