18 may 2026

How much self-love did it cost me to love him?

17 may 2026

Leave me there

Ayer sucumbí ante la ternura,
ante unos ojitos lindos,
una sonrisa pacífica,
una voz que aún resuena en mis oídos
como una canción suave atrapada entre mis costillas.

Me sentía extremadamente congelada,
como una estatua olvidada en un museo,
como una piedra abandonada en el camino.
Dejé de respirar por un momento,
y entonces, lentamente,
volví a moverme.

Nos sorprendió el atardecer.
Llegó la noche
y yo me perdí en su pecho,
me adormecí en sus brazos
e incluso sentí mi corazón latir rápido,
desesperado por seguir vivo.

Creí que había muerto,
pero volví a renacer,
como vuelven las flores después del invierno,
como vuelve la luz
cuando el cielo deja de llorar.

Tiempo al tiempo,
sal para las heridas.
Ya no duele nada
y todo parece un sueño.

Quiero más,
más ternura,
más noches donde el mundo se calle
y solo existan
unos brazos cálidos
recordándome
que todavía sé sentir.

7 may 2026

Chocolate

Entibió mis manos con el vaso, y sus ojitos observaron mis movimientos atentamente. La emoción era casi palpable, y creo que mi corazón saltaba de alegría al tenerlo tan cerca.

Recordé cómo llegamos a aquel momento. Varias veces había ido a comprar chocolate caliente con mis compañeros a la cafetería. Ellos café, yo chocolate. Y comenzaron a molestarme con que el niño de la barra me hacía ojitos, lo que llamó mi atención. Con los días le devolví la mirada, y nuestros ojitos se encontraban cada vez más veces.

De pronto desapareció. Y pasaron varios días, y no aparecía. Me entró la curiosidad y decidí preguntar.

—Lo cambiaron de local —me dijo otra barista.

Sonreí. No quedaba tan lejos de ese.

Y entonces fuimos a almorzar cerca. Me asomé para ver si lo veía, y lo vi, pero debía hacer la jugada o podría no verlo más. Como broma, le dije a mi compañero que pidiera su contacto; al menos, si no salía bien, tendríamos algo de lo que reírnos. Pero grande fue mi sorpresa cuando llegó con su número.

Y eso nos trae al día de hoy: una conversación tan pequeña, unos minutos tan preciados, y un quizás que se pierde en el aire...

5 may 2026

La dura verdad

 Salí del baño y me acosté a su lado, busqué su calor y puse mi cara en su cuello. El olor tan característico de su persona me llegó. Estuve muchos años respirando ese aroma, y aún después de una larga separación, seguía sintiéndose como un hogar.

Sus brazos, su estomago y esa pálida piel me hicieron perderme en mis pensamientos. Vi crecer a esta persona.

Habló de aquello y me reí amargamente, ¿No fue esa la razón? Que el nunca vendría, y yo nunca me iría. Parecía que el destino nuevamente se reía en mi cara.

De todos modos, ya no tengo los mismos sentimientos, y aunque en lo físico puedo responder, mi parte racional no da tregua. 

Fuimos bellos, fuimos buenos para el otro, pero en eso quedamos, en un fuimos.

  

2 may 2026

El Bar

Mis ojos cambiaban de dirección rápidamente, enfocándose de cara en cara, sorprendida por lo que estaba escuchando. ¿Con quién había estado realmente? ¿Siempre fue un desastre? Suspiré, intentando no juzgarme, y bebí de la taza de té que mantenía apretada entre mis manos. Un nudo en el estómago me impidió siquiera pensar en comida.

Y la palabra demanda hacía eco en mis oídos. ¿Realmente merecía tanto gasto de energía ese personaje? Mientras más lo puteaban, más crecía mi rabia, y deseé, por un momento, llegar gritando al instituto todo lo que él había hecho. Pero comencé a respirar hondo, comencé a pensar en el juego a largo plazo.

Todo cae por su propio peso... aunque el asco que siento es suficiente para no poder comer.

11 abr 2026

Curioso

—¿El qué? —volví a preguntar, frunciendo el ceño.

—El psicópata adaptado —dijo, dejando descansar el lápiz sobre el cuaderno donde escribía hasta mis bromas—. Diferente al psicópata común, este aprendió a moverse entre la gente, a adaptarse al ambiente y a fingir emociones. Instrumentaliza a las personas, miente fácilmente y sabe manipular como si respirar fuera. Son magnéticos, encantadores y constantemente buscan la admiración de otros. Por eso se para afuera de Duoc esperando ser visto y apreciado. Ha aprendido a vivir de esa forma; es probable que ni siquiera se dé cuenta de lo que hace. Quizás por eso, cada vez que llorabas, no sabía cómo actuar o qué responder a tus reclamos, y simplemente se quedaba callado. No era importante responder en ese momento, y tampoco sabía cómo reaccionar ante emociones. —terminó explicando.

—Ajá… tiene sentido. Retorcido, pero tiene sentido —respondí, mirando mis pies mientras conectaba cada pieza. Incluso el gaslighting parecía entendible ahora.

—Así que… ¿te resuena un poco? —preguntó, volviendo a tomar el lápiz, lista para atacar el papel con su escritura incansable.

—Bastante. Suena estúpidamente peligroso y magnético. Voy a volver a buscarlo para que me manipule más y me saque más plata.

Le siguió un silencio. Después me reí.

—Toy hueviando —dije.

Y comenzamos a reírnos juntas.

Curioso concepto, uno que se adapta demasiado bien a todo lo vivido.

26 mar 2026

Wait and see

Creo que es la primera vez que me niegan. Pues bien, para todo hay una primera vez. Lo chistoso es que me sentí mal por dos segundos, pero después tuvo sentido. Es más fácil negar, que aceptar que la cagaste e hiciste tanto daño.

Tiene sentido. Y espero que pueda dormir tranquilo con eso, porque se viene lo mejor. 

25 mar 2026

El niño bonito abogado

Sus ojitos se achicaban con cada sonrisa que yo le robaba.
Mis manitos buscaban las suyas, haciéndole cariño tiernamente.

Los pucheros que hice cuando se comió el último nugget y los miles de temas que conversamos aún dan vueltas en mi cabeza.

Nuestra siguiente cita.
Yo apurándome para encontrarlo en ese lugar que tantas veces me había sacado sonrisas.

Y en su auto me sentí lista, determinada a dar el paso que más me cuesta; sellar con ese acto el bajar mis barreras y empezar a soñar otra vez.

—¿Intentemos besarnos? —le pregunté, buscando su confirmación y apoyo.

Él ya sabía cuánto me costaba el contacto físico y que, después de venir de una relación llena de violencia psicológica, era aún más difícil confiar y dar esos pequeños pasos que, para mí, se sienten gigantes.

—Bueno —me dijo—. Estaba pensando lo mismo.

Me acerqué nerviosa mientras él se giraba para mirarme, esperando que yo diera el primer paso. Me reí con nervios, y entonces dijo:

—No es necesario hacerlo ahora. Yo puedo esperarte.

Y respondí:

—No… yo quiero ahora.

Finalmente me acerqué, juntando mis labios con los suyos. Cerré los ojos y me dejé llevar, soltando poco a poco todo mi control.

Fue bonito.
Fue perfecto.
Fue el inicio.

20 mar 2026

Más allá del odio

Hoy pude llorar.
Mis ojitos al fin pudieron dejar caer lágrimas
después de semanas en piloto automático.

Lloro por mí,
simplemente por mí.
Porque permití que me pasaran a llevar tantas veces,
porque permití que aquello que creía importante
me destrozara una y otra vez.

Estoy soltando, de a poquito,
todo el veneno.

Y estoy siendo recompensada
con mucho más de lo que merezco.

Hoy soy más fuerte,
más sabia,
me conozco más
y sé por lo que no quiero volver a pasar.

Veo una Alex tierna,
una Alex que mira con ojitos de amor,
una Alex que ríe y habla sin parar,
una Alex que tira chistes
y que se pone nuevamente nerviosa
con miradas y coqueteos.

Pude haberme vuelto rencorosa,
vengativa, fría,
muy mala.
Pero no,
no soy así.

Vuelvo a mirar el mundo
con ojitos soñadores,
porque allá afuera
hay mucho amor para mí...

28 feb 2026

Dinner and dead

A veces me cuesta dimensionar que todo esto sí pasó.

Que no me lo inventé.
Que no estoy exagerando.
Que dolió.
Que todavía duele.

—Alex, me carga verte llorar.

Seguí mirando por la ventana. Dejé que el pelo me cubriera la cara. No quería que nadie viera lo rota que estaba. Ya era demasiada humillación para una sola semana.

—No tienes para qué estar acá.

Contesté con una frialdad que hasta a mí me sorprendió. Tenía tanto odio adentro. Quería herir. Quería que alguien más sintiera aunque fuera una parte de lo que yo estaba sintiendo.

—Sé que es lo que menos quieres escuchar, pero todos te lo dijimos.

Y sí. Era exactamente eso lo que no quería oír.

Porque yo di todo.

Porque me adapté a sus horarios de mierda.

Porque cambié planes, dejé de comer para verme “bonita”, vomité todo para no vomitar en su casa.

Porque me empastillé hasta el cansancio para evitar una crisis.

Porque le presté plata sin pensarlo dos veces.

Porque me tragué cada broma pesada, cada comentario que me hacía sentir menos.

Porque escuché cómo hablaba minimizando mis logros.

Porque permití que me escondieran, como si yo diera vergüenza.

Porque dijo que yo “descansé en mi ex”, como si no me hubiera sacado la cresta ese año. Como si no me hubiera enfermado por el estrés.

Porque ignoré todas las señales tóxicas.

Porque me aferré a la idea de que mi amor podía sanar algo en él.

Y lo único que conseguí
fue perderme a mí.

Hoy me queda la pena.
Pero también la rabia.

Y me la quedo,
porque la rabia también es mía.

Porque sobreviví
a esa versión de mí
que aguantó lo que nunca debió aguantar.